Ruta por los lugares imprescindibles de ésta encantadora ciudad Portuguesa.

Lisboa es una de esas ciudades que se disfrutan tanto por sus monumentos como simplemente caminando por sus calles.
Construida entre colinas y junto al río Tajo, la capital portuguesa combina barrios históricos, miradores, monumentos y algunos de los rincones más conocidos de Portugal.
Aunque un día puede parecer poco tiempo para conocer Lisboa, organizando bien el recorrido es posible visitar muchos de sus lugares imprescindibles y llevarse una muy buena primera impresión de la ciudad.
Nosotros recorrimos buena parte de Lisboa caminando, comenzando por la zona de Belém y continuando después por diferentes puntos de la ciudad hasta llegar a algunos de sus miradores.
En esta guía te contamos qué ver en Lisboa en un día y cómo organizar una ruta para aprovechar al máximo la visita.

Qué ver en Lisboa en un día
Si solamente dispones de un día, nuestra recomendación es comenzar temprano. Lisboa tiene bastantes lugares interesantes y, además, las distancias y las famosas cuestas pueden hacer que el recorrido lleve más tiempo del esperado.
Nuestra ruta incluiría los siguientes lugares.

Torre de Belém
La Torre de Belém es uno de los símbolos de Lisboa y uno de los lugares que no deberían faltar durante una primera visita a la ciudad.
Situada junto al río Tajo, fue construida a comienzos del siglo XVI y originalmente formaba parte del sistema defensivo de Lisboa.
Una de las cosas que más nos gustó de esta zona fue precisamente su ubicación.
Incluso aunque decidas no visitar el interior de la torre, merece la pena acercarse para verla desde el exterior, caminar junto al río y disfrutar del entorno.
Además, es una zona perfecta para hacer fotografías y comenzar tranquilamente el recorrido por Lisboa.

Cuando visitamos Lisboa, la Torre de Belém no nos recibió precisamente con su imagen más fotogénica. Estaba en obras y totalmente cubierta, así que estas son las fotos reales que pudimos hacer durante nuestro viaje.
Podría haber colocado aquí una preciosa imagen de la torre completamente despejada, pero en Viaja Conmigo Trip preferimos enseñarte lo que realmente encontramos. Si estás preparando tu viaje, ten en cuenta que las restauraciones y trabajos de conservación pueden cambiar temporalmente el aspecto de algunos monumentos.
Aun así, acercarse hasta Belém merece la pena: estás en una de las zonas imprescindibles de Lisboa y tienes otros lugares muy interesantes a pocos pasos.

Consejo viajero: antes de ir, comprueba el estado actual de la Torre de Belém y si existen restricciones de acceso. Las obras que encontramos nosotros pueden no coincidir con las fechas de tu viaje.
Y sí: la torre que ves cubierta en las fotos detras de nosotros es la que vimos nosotros. Sin trucos y sin cambiarla por una foto perfecta de otro día.

Monumento a los Descubrimientos
Desde la Torre de Belém podemos continuar caminando junto al Tajo hasta el Monumento a los Descubrimientos.
Su enorme estructura recuerda a una embarcación y está dedicada a los navegantes y personajes relacionados con la época de los descubrimientos portugueses.
En el monumento aparecen representadas numerosas figuras históricas encabezadas por Enrique el Navegante.
Más allá de su historia, nos pareció uno de los monumentos más llamativos de esta parte de Lisboa y su ubicación junto al río hace que el paseo entre ambos lugares sea especialmente agradable.

Pasear junto al río Tajo
Una de las cosas que recomendamos hacer en Lisboa es dedicar algo de tiempo simplemente a caminar junto al Tajo.
Después de visitar algunos de los monumentos más conocidos de Belém, puedes continuar disfrutando del paseo antes de dirigirte hacia el centro histórico.
Lisboa es una ciudad donde muchas veces el recorrido entre un lugar y otro termina siendo tan interesante como el propio destino.

Plaza del Comercio
Ya en el centro de Lisboa, una de las paradas imprescindibles es la Praça do Comércio.
Es una de las plazas más importantes y reconocibles de la ciudad y se encuentra abierta directamente hacia el río Tajo.
Sus edificios amarillos, sus soportales y el enorme Arco da Rua Augusta forman una de las imágenes más características del centro de Lisboa.
Desde aquí podemos continuar caminando directamente hacia algunas de las calles más animadas del centro.

Rua Augusta
Atravesando el Arco da Rua Augusta entramos en una de las calles peatonales más conocidas de Lisboa.
Tiendas, restaurantes, terrazas y edificios históricos acompañan el recorrido hacia la zona de Rossio.
Es una zona bastante turística, pero también una de las calles que probablemente terminarás recorriendo durante cualquier primera visita a Lisboa.

Rossio
La Praça do Rossio, oficialmente llamada Praça Dom Pedro IV, es otro de los puntos importantes del centro histórico.
Su característico pavimento portugués y los edificios que rodean la plaza hacen que sea una buena parada antes de continuar explorando las zonas más elevadas de Lisboa.
Y es precisamente entonces cuando empiezan a aparecer las famosas cuestas.

Los miradores de Lisboa
Lisboa es conocida como la ciudad de las siete colinas y eso significa dos cosas.
La primera es que vas a caminar bastante cuesta arriba.
La segunda es que, como recompensa, encontrarás algunos miradores espectaculares.
Para nosotros, contemplar Lisboa desde las zonas altas fue una de las partes más bonitas del recorrido.

Los tejados, el río Tajo y las calles extendiéndose por las colinas ofrecen una perspectiva completamente diferente de la ciudad.
Dependiendo del tiempo disponible puedes acercarte a alguno de los miradores más conocidos, como Santa Luzia, Portas do Sol o Senhora do Monte.
No hace falta intentar visitarlos todos en un solo día. Es mejor escoger uno o dos que encajen con la ruta.

Alfama
Si todavía tienes tiempo, terminar el recorrido por Alfama es una excelente opción.
Es uno de los barrios más antiguos de Lisboa y también uno de los lugares donde resulta especialmente agradable caminar sin seguir constantemente el mapa.
Calles estrechas, escaleras, pequeñas plazas, fachadas de azulejos y miradores aparecen mientras recorres el barrio.
Aquí Lisboa cambia completamente respecto a las grandes plazas y avenidas del centro.

¿Se puede conocer Lisboa en un día?
Conocer Lisboa completamente en un día es imposible.
Pero visitar Lisboa durante un día sí merece mucho la pena.
Organizando bien el recorrido puedes conocer Belém, caminar por buena parte del centro histórico, visitar algunas de sus plazas más importantes y terminar contemplando la ciudad desde alguno de sus miradores.
Eso sí, recomendamos no intentar entrar en todos los monumentos.
Si solamente dispones de unas horas, pasar demasiado tiempo haciendo colas puede hacer que termines viendo menos de la ciudad.

Consejos para visitar Lisboa en un día
Lleva calzado cómodo. Parece un consejo demasiado evidente hasta que empiezas a subir las cuestas de Lisboa.
Comienza temprano para aprovechar las primeras horas del día, especialmente si quieres visitar Belém con algo menos de gente.
No intentes verlo absolutamente todo. Es preferible disfrutar de ocho lugares tranquilamente que pasar por quince mirando continuamente el reloj.
Combina caminatas con transporte público cuando las distancias sean demasiado grandes.
Y deja algo de tiempo simplemente para disfrutar de la ciudad. Lisboa tiene muchos rincones que probablemente no estaban incluidos en tu itinerario y que terminarán llamándote la atención durante el recorrido.

Nuestra experiencia visitando Lisboa
Lisboa nos pareció una ciudad muy agradable para recorrer caminando.
La zona de Belém, el paseo junto al Tajo y especialmente las vistas desde los miradores fueron algunos de los momentos que más disfrutamos durante nuestra visita.
También es una ciudad en la que rápidamente descubrimos que las distancias sobre un mapa pueden engañar un poco: las cuestas hacen su trabajo.
Pero precisamente esa geografía es parte del encanto de Lisboa.

Si solamente tienes un día, nuestra recomendación es no obsesionarte con completar una lista interminable de monumentos.
Camina, disfruta de los barrios, sube a algún mirador y deja también un poco de espacio para descubrir Lisboa sin planificación.
Probablemente terminarás marchándote pensando que un día no ha sido suficiente.
Y como siempre decimos, esa puede ser una buena excusa para volver.

Lisboa es una ciudad que merece mucho más que un solo día, pero si dispones de poco tiempo, con una ruta bien organizada puedes conocer muchos de sus lugares imprescindibles.
Nosotros recorrimos buena parte de la ciudad caminando, desde Belém hasta algunos de sus barrios y miradores más conocidos, disfrutando no solo de sus monumentos, sino también de sus calles, plazas y del ambiente tan particular de la capital portuguesa.
Y aunque durante nuestra visita encontramos la Torre de Belém en obras, preferimos mostrarla tal y como la vimos nosotros. Al final, viajar también es eso: encontrarte los destinos como son en ese momento, y no siempre como aparecen en las postales.
Lisboa nos dejó con ganas de seguir descubriéndola, así que seguramente esta no será nuestra última visita.
¿Ya conoces Lisboa? Cuéntanos qué lugar de la ciudad fue tu favorito.

