Te contamos nuestra experiencia en nuestra visita a uno de los monumentos más impresionantes de España

Hay monumentos que conocemos desde pequeños por fotografías, libros o documentales, pero que sorprenden mucho más cuando los tenemos delante. El Acueducto de Segovia fue uno de ellos.
Llegamos a Segovia desde Madrid en tren y recorrimos la ciudad prácticamente entera caminando. Pero, inevitablemente, uno de los grandes protagonistas de nuestra visita fue su famoso acueducto romano.
Habíamos visto muchísimas imágenes antes de viajar, pero estar bajo sus enormes arcos y comprobar sus dimensiones en persona es completamente diferente.
Y lo mejor es que no nos limitamos a verlo desde la plaza. Caminamos por diferentes zonas alrededor del monumento buscando distintas perspectivas y, además, pudimos contemplarlo desde el aire, consiguiendo una visión completamente diferente de una de las grandes joyas históricas de España.

Un poco de historia del Acueducto de Segovia
El Acueducto de Segovia fue construido durante el Imperio romano y durante siglos transportó agua hasta la ciudad desde la zona de la Sierra de Guadarrama.
Una de las cosas más sorprendentes de su construcción es que los enormes bloques de granito de su parte monumental fueron colocados sin utilizar mortero entre ellos. El equilibrio y la distribución de las fuerzas mantienen en pie una estructura que ha sobrevivido durante siglos.
Su parte más espectacular es precisamente la que atraviesa la actual Plaza del Azoguejo, donde los arcos alcanzan su mayor altura.
Y cuando estás justo debajo es cuando realmente empiezas a entender el tamaño de la construcción.

Nuestra llegada al Acueducto
En nuestro caso, visitar el Acueducto formaba parte de un día recorriendo Segovia a pie.
Y creo que esa es precisamente una de las mejores maneras de conocer la ciudad.
Segovia permite ir caminando desde el Acueducto hacia buena parte de sus principales lugares de interés, pasando por sus calles históricas hasta llegar a la Catedral y continuar posteriormente hacia el Alcázar.
Nosotros hicimos precisamente eso, aunque dedicamos bastante tiempo al Acueducto porque queríamos fotografiarlo desde diferentes puntos.

Los mejores lugares desde donde verlo
Una de las cosas que recomendamos es no quedarse únicamente con la clásica fotografía desde la Plaza del Azoguejo.
Vale la pena caminar junto al Acueducto y subir hacia las zonas más elevadas, porque la perspectiva cambia completamente.
Desde algunos puntos puedes contemplar los arcos prácticamente a su misma altura y apreciar mucho mejor cómo la estructura se integra dentro de la ciudad.
Además, alejarse unos metros permite hacerse una idea mucho más clara de sus dimensiones.

Ver el Acueducto de Segovia desde el aire
Durante nuestra visita también tuvimos la oportunidad de obtener imágenes aéreas del Acueducto.
Y esta perspectiva nos permitió descubrir algo que desde el suelo resulta mucho más difícil apreciar: cómo el monumento atraviesa parte de la ciudad y cómo sus enormes arcos forman parte del paisaje urbano de Segovia.
Desde arriba también se comprende mucho mejor la magnitud de esta obra de ingeniería y el contraste entre una construcción levantada hace casi dos mil años y la ciudad moderna que actualmente la rodea.
Para nosotros fue una de las imágenes más espectaculares que nos llevamos de Segovia.

¿Cuánto tiempo dedicar al Acueducto?
Si únicamente quieres verlo y hacer algunas fotografías, probablemente no necesites demasiado tiempo.
Pero nosotros recomendamos dedicarle al menos un rato para caminar alrededor, subir a alguno de los puntos elevados y contemplarlo desde diferentes perspectivas.
Además, visitar el Acueducto es completamente compatible con recorrer Segovia durante el mismo día.
Nosotros continuamos después por el centro histórico, visitando otros lugares imprescindibles como la Catedral y el Alcázar.

¿Hay que pagar para visitar el Acueducto?
No.
Una de las grandes ventajas es que el Acueducto forma parte de la propia ciudad y puedes contemplarlo libremente mientras recorres Segovia.
No necesitas entrada para acercarte, caminar junto a sus arcos o disfrutar de las principales vistas exteriores.
Eso lo convierte además en uno de esos lugares espectaculares que puedes conocer sin gastar prácticamente nada.

¿Recomendamos visitar el Acueducto de Segovia?
Sin ninguna duda.
Pero nuestro consejo sería no tratarlo simplemente como un lugar donde llegar, hacer la fotografía típica y marcharse.
Camina alrededor, obsérvalo desde abajo, busca las perspectivas desde las zonas más altas y fíjate especialmente en el tamaño de los bloques de granito.

Después de tantos siglos, sigue siendo difícil entender cómo los romanos consiguieron levantar una estructura semejante con los medios disponibles en aquella época.
Para nosotros fue uno de los grandes protagonistas de nuestra visita a Segovia y uno de esos monumentos que impresionan bastante más en persona que en fotografías.

¿Has visitado esta monumental obra?
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