QUÉ ver en Roma en 3 DÍAS

Nuestra experiencia en la ciudad eterna y lugares imprescindibles

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Juntos por primera vez en Europa

Roma es una de esas ciudades que todo viajero debería conocer alguna vez, pero para nosotros tiene un significado que va mucho más allá de sus monumentos, sus plazas o su historia.
Nuestra primera visita a Roma fue también la primera vez que Gladis pisó Europa.
Después de conseguir su visado Schengen viajamos desde Ecuador y Roma fue nuestra puerta de entrada al continente. Para ella absolutamente todo era nuevo y, curiosamente, para mí también era la primera vez en la ciudad.

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El Puente Vittorio Emanuele II.

Nuestro viaje a Roma estaba marcado por diferentes motivos. Era el mes de enero, pleno invierno. Yo ya llevaba años viviendo en Europa y estaba acostumbrado al frío, pero Gladis venía de Ecuador, concretamente de Guayaquil, una de las ciudades más cálidas del país, donde las temperaturas mínimas rara vez bajan de los 20 grados.
Para ella aquel frío era demasiado.
Pero después de luchar tanto por estar juntos y haberlo conseguido, todo lo demás nos daba igual.

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El Arco de Constantino junto al Coliseo.

Pasamos tres días recorriendo Roma juntos, descubriendo lugares que hasta entonces solamente habíamos visto en fotografías y vídeos: el Coliseo, la Fontana di Trevi, el Vaticano, sus plazas, sus calles…
Pero aquel viaje significaba mucho más.
Sin saberlo, Roma estaba marcando el comienzo de una nueva etapa de nuestra vida. Después de aquel viaje, Gladis se quedó conmigo en Europa y desde entonces hemos tenido la oportunidad de conocer muchísimos lugares juntos.
Años después regresamos a Roma, pero esta vez de una manera completamente diferente: durante una escala de crucero.
Dos visitas, dos experiencias muy distintas y una ciudad que siempre tendrá un lugar especial entre nuestros recuerdos.

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En la monumental Cordonata Capitolina.

Nuestra primera vez en Roma: tres días descubriendo la ciudad

Para una primera visita, tres días nos parecieron suficientes para conocer muchos de los lugares más importantes de Roma, aunque rápidamente te das cuenta de que podrías pasar una semana recorriendo la ciudad y seguir encontrando cosas nuevas.
Nosotros queríamos aprovechar aquellos tres días al máximo.
Y Roma tiene una gran ventaja: buena parte de sus principales atractivos se pueden ir enlazando mientras caminas.
Muchas veces sales buscando un monumento y, antes de llegar, terminas encontrándote una plaza, una iglesia, una fuente o algún rincón que no tenías previsto visitar.
Y precisamente ahí está una parte del encanto de Roma.

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Vista panorámica del Foro Romano y el Coliseo desde la Colina Palatina.

El Coliseo: encontrarnos frente a uno de los símbolos de Roma

Hay monumentos que has visto tantas veces en fotografías que tienes la sensación de conocerlos antes incluso de haber estado allí.
Eso ocurre con el Coliseo.
Pero una cosa es verlo en una pantalla y otra muy diferente encontrarte delante de él.
Conocido originalmente como el Anfiteatro Flavio, el Coliseo es el monumento más emblemático de Roma y una de las siete maravillas del mundo moderno.
Para nosotros verlo en persona fue una experiencia increíble. Estábamos frente a uno de esos lugares de los que habíamos hablado tantas veces y que algún día soñábamos con conocer.

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Frente al Coliseo Romano.

Su arquitectura y su historia son sencillamente impresionantes. Al caminar por aquella antigua estructura es inevitable imaginar cómo debió ser el lugar hace casi dos mil años, cuando miles de personas ocupaban sus gradas.
Como viajeros nos pareció uno de los lugares más impresionantes de Roma. Cada rincón parece contar una historia y las vistas desde sus diferentes niveles son espectaculares.

Recomendamos visitarlo a primera hora de la mañana y, si quieres conocer mucho mejor su historia, valorar una visita guiada.
También es recomendable comprar las entradas con antelación, especialmente en temporada alta.

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Vistas al interior del Coliseo.

Nosotros tuvimos la suerte de encontrar entradas el mismo día en las taquillas, pero la espera se nos hizo un poco eterna por la cantidad de visitantes.
A pesar de ello, la experiencia mereció completamente la pena.
El Coliseo es probablemente la imagen más reconocible de Roma y, aunque normalmente está rodeado de turistas, merece completamente la pena acercarse, rodearlo y buscar diferentes puntos desde donde contemplarlo y hacer fotografías.
Si tienes tiempo, puedes combinar la visita con el Foro Romano y el Palatino, situados prácticamente al lado.
Eso fue exactamente lo que hicimos nosotros.

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Las columnas del templo de Venus.


Fontana di Trevi: un sueño que queríamos cumplir

La Fontana di Trevi era otro de esos lugares que teníamos clarísimo que queríamos conocer.
Y sí: probablemente estará llena de gente.
Pero aun así merece la pena.
Llegar caminando por las estrechas calles del centro y encontrarte de repente frente a semejante fuente es una de esas imágenes que se quedan grabadas.

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Las estrechas calles llenas de comercios y llenas de vida.

Y es que el hecho de que Gladis entrara en Europa por Roma no fue casualidad.
Habíamos hablado muchas veces sobre cuál sería nuestra primera ciudad cuando finalmente consiguiera el visado y siempre terminábamos diciendo lo mismo:
Tiene que ser Roma.
Podíamos haber escogido cualquier otra ciudad, pero nos moríamos de ganas de conocerla, de estar juntos frente a la Fontana di Trevi y, cómo no, de lanzar nuestra moneda y pedir nuestros deseos.
Y así lo hicimos.

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Posando frente a la icónica Fontana di Trevi.

El Vaticano y la Plaza de San Pedro

Aunque técnicamente estés entrando en otro país, visitar el Vaticano es prácticamente imprescindible durante un primer viaje a Roma.
La enorme Plaza de San Pedro impresiona incluso antes de entrar en ninguno de sus edificios.
Dependiendo del tiempo disponible, puedes limitarte a conocer la plaza y sus alrededores o dedicar varias horas a visitar los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina.
Nosotros dedicamos nuestro tiempo a recorrer esta increíble plaza y posteriormente entramos en la Basílica de San Pedro, aunque antes tuvimos que hacer cola durante más de una hora.

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La Basílica de San Pedro.

Y es que, aunque el acceso a la basílica sea gratuito, las colas pueden llegar a ser enormes.
Una vez dentro nos quedamos maravillados por la belleza de su interior, especialmente por su impresionante cúpula y toda la decoración que la rodea.
Después de más de una hora esperando, podemos decir que mereció completamente la pena.

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El impresionante interior de la Basílica de San Pedro.

Piazza Navona

Piazza Navona fue otro de los lugares que conocimos durante nuestra visita.
Es una de las plazas más famosas de Roma y un buen lugar para bajar un poco el ritmo después de caminar durante horas.
Sus fuentes, edificios y terrazas hacen que sea uno de esos lugares donde merece la pena quedarse un rato simplemente observando el ambiente.

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Una de las estatuas de Piazza Navona.

El Panteón de Roma

Otra de las grandes sorpresas de caminar por el centro histórico es encontrarte frente al Panteón.
Su exterior ya impresiona, pero lo realmente increíble es pensar en todos los siglos de historia que han pasado por delante de ese edificio.
Además, su ubicación permite combinarlo fácilmente con Piazza Navona y la Fontana di Trevi en un mismo recorrido a pie.

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El Panteón de Roma.

Plaza de España

La Plaza de España y su famosa escalinata son otra de las paradas clásicas de Roma.
Es una zona muy concurrida y seguramente no será el lugar donde encuentres precisamente tranquilidad, pero merece la pena incluirla si es tu primera vez en la ciudad.
Además, toda la zona que la rodea invita a continuar caminando y descubriendo el centro de Roma.

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La Plaza de España.

Castillo y Puente de Sant’Angelo: una de nuestras sorpresas de Roma

Este fantástico lugar era uno de los que Gladis y yo teníamos en mente conocer.
Lo que nunca imaginamos fue encontrarnos con otra sorpresa antes incluso de llegar al castillo: el Puente de Sant’Angelo.
Este histórico puente peatonal atraviesa el río Tíber y conduce directamente hacia el castillo.
Atravesarlo mientras contemplábamos sus esculturas fue una de las experiencias que más recordamos de Roma.
Todo el mundo habla del Castillo de Sant’Angelo, pero para nosotros el puente merece también muchísimo la pena.
De hecho, cruzar el puente y posteriormente visitar el castillo terminó convirtiéndose en una de nuestras experiencias favoritas de aquel viaje.

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El Puente de Sant’Angelo.

Comprar las entradas para acceder al castillo fue bastante sencillo y, durante nuestra visita, encontramos menos gente que en otros grandes monumentos de Roma.
El recorrido por su interior nos pareció fascinante.
El edificio comenzó siendo el mausoleo del emperador Adriano y, con el paso de los siglos, tuvo diferentes usos, entre ellos fortaleza, prisión y residencia papal.
Mientras asciendes por el edificio vas descubriendo poco a poco esas diferentes etapas de su historia.
Pero una de las grandes recompensas llega cuando alcanzas las terrazas.
Las vistas sobre Roma son espectaculares.

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El Castillo de Sant’Angelo.

El Foro Romano: caminar por la antigua Roma

El Foro Romano se encuentra en pleno corazón de la antigua Roma y durante siglos fue uno de los grandes centros de la vida política, religiosa y social de la ciudad.
Sus primeras construcciones se remontan aproximadamente al siglo VII a. C. y, con el paso del tiempo, el lugar fue creciendo alrededor de la plaza principal, donde se levantaron templos y algunos de los edificios más importantes de la antigua Roma.
Después de la caída del Imperio romano, muchos de sus edificios fueron abandonados y parte de sus materiales se reutilizaron en otras construcciones.
Hoy recorrer el Foro Romano significa caminar entre los restos de uno de los lugares más importantes de la historia de Roma.
Y hacerlo justo después de visitar el Coliseo hace que la experiencia sea todavía más completa.

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El Foro Romano.

Cuánto cuesta visitar los principales monumentos de Roma

Estos son algunos precios de referencia actualizados en 2026:
Coliseo, Foro Romano y Palatino: desde 18 € la entrada general combinada.
Panteón de Roma: 7 € la entrada general.
Museos Vaticanos y Capilla Sixtina: desde 20 € la entrada general.
Castillo de Sant’Angelo: 18 € la entrada general.
Galería Borghese: desde 16 €.
Cúpula de la Basílica de San Pedro: el precio depende del tipo de acceso.

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Feliz de empezar su aventura en Europa.

Desde febrero de 2026, acceder al área más cercana a la Fontana di Trevi tiene un coste de 2 € para turistas y no residentes, aunque sigue siendo posible contemplarla desde fuera del perímetro de acceso.
Consejo: los precios y condiciones pueden cambiar, por lo que recomendamos comprobar siempre las páginas oficiales antes de comprar las entradas.

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Vistas del Puente de Sant’Angelo con el Vaticano al fondo.

Nuestra experiencia: ¿merece la pena visitar Roma?

Para nosotros Roma siempre será especial por todo lo que hemos contado al comienzo de este artículo.
Pero no solamente por eso.
Recorrer sus calles, monumentos, plazas y puentes es como caminar continuamente entre diferentes épocas de la historia.
Roma es una ciudad con una riqueza histórica impresionante, pero también es una ciudad para caminar y perderse.
Nunca deja de sorprenderte.

Doblas una esquina y aparecen unas ruinas del antiguo Imperio romano. Sigues caminando y encuentras una iglesia, una fuente, una escultura o una plaza que ni siquiera tenías previsto visitar.

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La Piazza Navona y la fuente de los 4 rios.

Roma es muchísimo más que la Fontana di Trevi, el Coliseo y el Vaticano.
Para nosotros, además, siempre será el lugar donde comenzó una nueva etapa de nuestra vida juntos.
Llegamos desde Ecuador con muchísima ilusión, con Gladis pisando Europa por primera vez y con un futuro que todavía no sabíamos exactamente cómo sería.
Años después regresamos.
Y desde entonces hemos seguido viajando juntos.
Quizás por eso, cada vez que pensamos en Roma no recordamos solamente sus monumentos.
Recordamos dónde empezó todo.

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La escultura Angels Unawares (Ángeles sin saberlo), una obra monumental de bronce instalada en la Plaza de San Pedro

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Seguiremos ampliando nuestras experiencias por Italia a medida que descubramos nuevos lugares, porque si algo tenemos claro después de nuestros viajes es que Italia siempre consigue dejarnos con ganas de volver.

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